viernes, 7 de marzo de 2014

LA VIDA DE ADELE. Abdellatif Kechiche. 2013.

BLUE IS THE WARMEST COLOR.


Cálido  adj. Que da calor, o porque está caliente, o porque excita ardor en el organismo animal.

El color azul no es un color cálido, decir que el azul es el color más cálido es otorgar a ese color una cualidad que no tiene, puro subjetivismo.  Para Adele el azul es el color más cálido, es el color de la pasión y del amor, el color azul es Emma. Sobre ese oxímoron Kechiche basa la puesta en escena, el azul es deseo, sexo y amor.
Kechiche a lo largo de las tres horas de metraje (parece que va a aparecer una versión extendida en breve) relaciona este color con los sentimientos que despierta Emma en Adele y lo hace de diferentes maneras, enriqueciendo y aportando sensaciones, matices y significados.
Adele ve a Emmma acompañada de su pareja al otro lado del paso de peatones, es lesbiana y no esconde su condición. Adele queda perpleja, turbada. Al cruzarse ambas giran su cuello, se miran. Emma tiene el pelo teñido de azul.


Adele ha comenzado una relación con un chico, pero a raíz de la visión de Emma ésta relación  ya no parece colmarla, al poco decide acabar con ella. Sentados en un a banco Adele rompe con su chico. Rodado en un plano general Adele queda sola en el banco, sabemos exactamente lo que pasa por su cabeza. El banco tiene el color del pelo de Emma.


Adele acude a una manifestación, parece haber superado la ruptura, se la ve animada y contenta, lleva bufanda azul, aparece con una bengala azul, y al acabar la manifestación sentada con sus amigos vemos que lleva un jersey azul.


Entre clases, sentada en unas escaleras Adele comienza a hablar con una de sus amigas, ésta se le insinúa y acaban besándose. Nótese que las uñas de su amiga son azules. Azul amor, azul pasión, azul con cualidades que no le son propias. Mas adelante Adele intentará volver a besar a su amiga en los baños del colegio, su amiga la rechaza.


Adele está descubriendo su sexualidad y acude a un bar de ambiente homosexual, parece inquieta, observa a las parejas, queda claro que está tratando de encontrar de nuevo a Emma. La iluminación del Pub es de tonos azules. A lo largo de la noche se encontrará con Enma y se conocerán, posteriormente comenzaran a quedar regularmente.


Adele está en clase de literatura, totalmente abstraída, pensativa, no atiende en absoluto a las explicaciones del profesor, que la pregunta y Adele contesta una vaguedad, sabemos en quien está pensando. Kechiche la encuadra con fondo azul.


Llega el primer beso, en un parque y después el primer encuentro sexual en una larga secuencia de unos diez minutos, llena de pasión. Al terminar las dos quedan entrelazadas y exhaustas. Kechiche las encuadra en picado, por si no quedaba claro con todo lo anterior, las sabanas son azules.


Adele posa como modelo para Emma. Emma, ya no luce el pelo de color azul, ahora lo tiene de un rubio, mucho más común, un cambio que va a significar el inicio del distanciamiento entre ambas. Adele posa sobre un sofá en posición claramente sexual, el sofá está convenientemente cubierto por unas mantas azules.


Emma da una fiesta en su casa (en la cual vemos que lleva tiempo conviviendo con Adele) donde acuden algunos de sus amigos y exparejas. Adele se encarga de organizar  toda la comida y notamos que se encuentra fuera de lugar, la mayoría son artistas. Adele nota cierta complicidad entre Emma y una antigua novia, que ahora está embarazada. Adele conoce a un chico que parece estar interesado en ella. En la fiesta se proyecta "La caja de Pandora" de Pabst.  Mientras bailan, Kechiche se permite desenfocar a los personajes para enfocar la película, sugiriendo de este modo una semejanza entre el film de Pabst y lo que va a suceder, emparentando el personaje de Lulú, que interpreta Louise Brooks (recordemos, un icono lésbico) con el de Emma. Como no podía ser de otro modo la proyección es de color azul. Mas tarde Emma, rechaza hacer el amor con Adele.


Emma comienza a llegar tarde a casa argumentando excusas laborales, pero Adele sospecha la infidelidad. Una noche Adele decide salir con un compañero de trabajo, con el que acaba relacionándose, al confesárselo a Emma está la dice que salga de su casa y de su vida, en una escena de una crueldad superlativa. Adele sigue deseando a Emma y en las siguiente escena aparece vestida de azul.


Adele acude a la playa con unos alumnos, (parece que sólo encuentra refugio al duelo de la ruptura en el trabajo docente) desganada decide darse un baño, sumergirse en el agua azul y Kechiche lo filma como si fuese un éxtasis.


Adele sigue sin superar la ruptura, la vemos tumbada en un banco de un parque. Lo interesante es comparar la composición de la escena con otra comentada anteriormente. Las son  posteriores a una ruptura, pero si en la anterior Adele abandonó a su novio con la mente puesta en Emma, es decir, albergando esperanza de encontrar a alguien que la colme plenamente, de ahí el color azul del banco, la posición más erguida y el árbol florido, en esta ocasión aparece tumbada, en un banco marrón y el árbol se está desojando. Ha perdido la esperanza, ni rastro de azules.


Ha pasado el tiempo, Adele queda con Emma en un bar, Adele viste de azul, ambas conversaran y Emma confesara que, aunque está a gusto con su pareja, el sexo no se asemeja a lo que sentía con ella, se besan y se desean, pero para Emma ahora prima la razón a la pasión. Lo mas interesante en términos de puesta en escena es que al inicio de la escena Adele espera a Emma inquieta, deseosa de verla. Kechiche hábilmente filma su aparición sobre un fondo azul, subrayando la pasión que aun siente Adele.



Pasa el tiempo, Adele acude a una Galeria donde expone Emma, invitada por ella, todo es corrección pero la reconciliación es imposible, todo parece acabado. Adele todavía desea a Emma, va vestida de azul y se encuentra con el chico que conoció en la fiesta, que sigue interesado en ella, hablan un rato, los interrumpen. Adele abandona la galería resignada pero el chico sale siguiéndola sin encontrarla. Ahora Adele es Azul. Justo antes de verse por primera vez Adele y Emma, un músico ambulante toca un "Hang drum" y la melodía que entonces anunciaba el inminente encuentro entre ambas, suena ahora mientras ella se aleja de espaldas, vestida de azul, ¿sugiriendo una posible relación entre Adele y el chico de la fiesta? o ¿evocando lo que definitivamente ha terminado? 


A. de la Hoz.

martes, 11 de febrero de 2014

DRUGSTORE COWBOY. Gus Van Sant. 1989.

LA VIDA DE BOB.



Bob, el personaje que interpreta Matt Dillon en Drugstore cowboy yace herido en una camilla, camino del hospital rememora (voz en off, imágenes en super 8) su pasado como consumidor de drogas y su tratamiento de desintoxicación. A excepción de este comienzo y el final de la película  (volviendo de nuevo a este punto), la historia se divide en dos partes, una primera que nos muestra a Bob en su época de consumidor de estupefacientes, así como los sucesivos atracos que comete acompañado por su banda a diversas farmacias y una segunda parte centrada en su desintoxicación y la relación con un antiguo amigo, no por casualidad interpretado por  William S. Burroughs. El gran acierto de Gus Van Sant es equiparar ambas partes, renunciando a los manidos discursos de mostrar el devastador mundo de los yonkis, o bien los placeres y momentos de felicidad que proporcionan las drogas, utilizadas como válvula de escape para huir de monotonía, obligaciones etc. Para conseguir esto, en todo momento Van Sant evita cualquier exceso dramático, incluso la muerte de la joven Nadine (Heather Graham) por sobredosis, nos es mostrada de manera distante y fría, evitando de este modo cualquier tipo de empatía con el personaje. Al equiparar la etapa de consumidor de Bob, con la etapa en la que encuentra un trabajo y se pone en tratamiento con metadona, el efecto es aún más devastador, pues Bob no va a conseguir una vida mejor por dejar de consumir drogas, no hay atisbo de esperanza, por mucho que al final Bob se aferre a la vida. Lo mismo da estar huyendo de la policía y pensando en la siguiente dosis que madrugar para acudir a un trabajo rutinario cada día para sobrevivir en un cuartucho.


Con todo, lo más interesante es que Gus Van Sant no sólo se sirve de una equiparación argumental, si no que la refuerza y apoya con una equiparación estética y formal. Para ello se sirve de varios recursos, cómo la magnífica fotografía de Robert D. Yeoman (el fotógrafo habitual de Wes Anderson) de tonos fríos y colores apagados, de movimientos de cámara similares para asemejar situaciones, como el traveling que sigue los objetos rotos después de una redada en la casa que utiliza la banda de Bob, para acabar encuadrando a la banda y el otro travelling que sigue las herramientas desordenadas de la fabrica dónde trabaja Bob, ya en tratamiento, para acabar encuadrándolo trabajando perforando piezas de metal; y sobre todo se vale de un magnífico uso del inserto.
Vant Sant, en esta ocasión utiliza los insertos para mostrar que, en esencia, la vida de Bob cuando era delincuente y la vida de Bob reinsertado no están tan separadas.
Cuando Bob y sus amigos se inyectan heroína, hay una serie de insertos que nos muestran todo el proceso de preparación hasta la entrada en el flujo sanguíneo .Hay un  inserto de la heroína disuelta en la cucharilla "hirviendo" al ser calentada por el mechero. Posteriormente cuando Bob deja de consumir, le vemos en su apartamento consumir té. Hay un inserto del cazo donde Bob hierve el agua para preparar la infusión. Composición prácticamente idéntica. Diferentes sustancias, una menos nociva que otra, pero lo esencial su vida no ha cambiado.

Etapa yonki. Inserto de un trozo de algodón que hace de filtro para que la heroína entre en la jeringuilla a través de la aguja. Etapa metadona. Inserto de taza de té, forma circular al igual que la cucharilla y bolsita de té que hace de filtro para la infusión. Semejanza compositiva, igual a semejanza existencial.


Etapa yonki. Vemos, en inserto, como la aguja de la jeringuilla se introduce en la vena. Etapa metadona. Bob trabaja en una fabrica perforando piezas de metal. Inserto y vemos como el taladro entra en la pieza metálica. En vez de agujerear sus venas, Bob agujerea piezas para una empresa.



 La vida sigue igual.

domingo, 19 de enero de 2014

TE QUERRÉ SIEMPRE. Roberto Rossellini. 1954.

RUINAS.


El argumento de Te querré siempre parte de una anécdota mínima, una pareja inglesa se encuentra de viaje por Nápoles con motivo de realizar los trámites necesarios para solventar los problemas derivados de una herencia. Este punto de partida sirve para narrar la crisis sentimental que está viviendo la pareja encarnada por Ingrid Bergman y George Sanders. Rossellini toma partido por la renuncia dramática, no hay historia, no hay intriga, simplemente una sucesión de escenas ordinarias que nos van aportando información del estancamiento en que se encuentra la relación, el hastío de la vida en pareja cuando todo se convierte en rutina y no quedan restos de ningún tipo de pasión.


Lo interesante es que para narrar la situación que atraviesa la pareja, Rossellini se sirve del paisaje Napolitano y lo hace de una manera que no es la habitual (y mucho menos en el año 1954). No muestra el entorno desde un puto de vista subjetivo, lo muestra de forma objetiva y naturalista, para posteriormente mostrar la reacción que éste produce en ellos, pero sobre todo en el personaje que encarna Bergman. El entorno condiciona el comportamiento y agudiza la crisis por la que atraviesan Bergman y Sanders.
Rossellini estructura la mayor parte de las escenas de manera inversa a como solía (y suele) hacerse. Si lo habitual es filmar la mirada del actor y luego lo que ve, aquí rueda primero lo que ve para posteriormente ver las sensaciones que se producen en el sujeto que observa.  Esas reacciones ante lo que presencia  Ingrid Bergman , ya sean, estatuas, calaveras o mujeres napolitanas embarazadas es la base del filme y lo que nos da la información del estado de los personajes.


Pero hay una secuencia en la que Rossellini da (¡todavía!) un paso más adelante integrando lo objetivo, en este caso el paisaje y lo subjetivo, el vacio interior. Esta secuencia está situada entre otras dos magníficas, y quizás las más famosas de la película, la ya mítica secuencia de la excavación arqueológica, donde la pareja ve los restos de otra pareja pompeyana, y la secuencia final, donde se produce un supuesto milagro.
La pareja sale sobrecogida de la excavación arqueológica, (como he mencionado anteriormente rodada capturando las reacciones emocionales que les produce lo que presencian) que les ha producido un fuerte impacto y conmocionado debido a la visión de los dos amantes sepultados por la lava del Vesuvio . Salen de la zona de excavación y se adentran en los restos de una antigua ciudad, mientras hablan de la inminencia y conveniencia de su divorcio. Son dos personajes fuera de su tiempo deambulando como figuras sonámbulas. 


Las antiguas ruinas contrastan con el vestuario de mediados del siglo XX produciendo un efecto simbólico.Nace una asociación de lo exterior con lo interior.  Rossellini cambia en este momento la planificación que había estado utilizando a lo largo de la película, ya no necesita contraplano para captar las reacciones que el paisaje (en este caso las ruinas) causa en ellos, sino que el vetusto paisaje (un paisaje en crisis) es el reflejo de la crisis de la pareja. 

Es en esa secuencia de Bergman y Sanders paseando por las ruinas, donde el cine de Rossellini anticipa el cine de Antonioni.

jueves, 26 de diciembre de 2013

domingo, 15 de diciembre de 2013

JACKIE BROWN. Quentin Tarantino. 1997.

(ANTI)ESTILO TARANTINO.



En Jackie Brown hay una clara intención por parte de Quentin Tarantino de apartarse de la violencia que caracterizó sus primeros dos largometrajes, y que, según una parte de la crítica, era consustancial a su estilo y bien utilizada en el contexto elegido por el autor, y según otros, era utilizada de una forma totalmente gratuita y sin la más mínima sensibilidad. Desconozco los motivos que llevaron a Tarantino a cambiar la manera de mostrar la violencia, si fue porque la historia se lo sugería, si tuvo algo que ver Elmore Leonard, co-guionista y autor de la novela en que se basa la película o fue porque quería cerrar algunas bocas demostrando que era capaz, si se lo proponía,  de renunciar a la violencia explicita. Sea como fuere,  Jackie Brown  es su cinta menos violenta, quedando en este sentido como aislada dentro del conjunto de su filmografía, pues en sus películas posteriores ha abandonado la senda que parecía iniciar con éste título.


De las cuatro muertes que acontecen a lo largo del metraje, la que mejor ejemplifica lo expuesto anteriormente es la muerte de Beaumont Livingston (Chris Tucker) a manos de Ordell Robbie (Samuel L. Jackson). Beaumont, que trabaja para Ordell se encuentra en libertad bajo fianza (que pagó el propio Ordell por medio de un intermediario). Fue detenido por la policía y colaboró con ella, lo que propició que también fuese detenida Jackie (Pam Grier) azafata de vuelo, que también trabaja para Ordell metiendo dinero en el país desde Mexico, procedente de la venta de armas. Ante este panorama Ordell decide eliminar a Beaumot temiendo que lo delate a él también. Seguramente, Tarantino en Reservoir  dogs o Pulp Fiction (o su filmografía posterior) hubiera filmado la ejecución de Beaumot de forma sangrienta, deleitándose en los detalles previos a ésta y la hubiera mostrado en toda su crudeza, pues bien, aquí la ejecución está rodada de manera elegantísima y sin ningún tipo de énfasis, digamos que, Tarantino la rueda de forma inversa a lo que se espera de un director de su estilo, veamos.


Es de noche y Ordell va a buscar a Beaumont a su casa con la excusa de que tiene para él un trabajo urgente, una especie de ajuste de cuentas con unos coreanos, para lo cual debe meterse en el maletero del coche con una escopeta, irán donde los coreanos, Ordell abrirá el maletero y él les apuntará con la escopeta. Como es lógico (pese a no tener muchas luces y estar colocado) a Beaumont le parece descabellado. Discuten y Tarantino lo filma con un ángulo que ya es marca de la casa, un contrapicado desde el maletero del coche. Al final Beaumonot accede y se mete al maletero a regañadientes. Plano de Beaumont en el maletero protestando, Ordell cierra la puerta violentamente y se pone al volante, pone música, se pone unos guantes de cuero mientras suena "Strawberry letter 23" de los Johnsons Brothers. Sabemos que se va a cometer un asesinato, y como Michael Madsen en Reservoir dogs, Samuel L. Jackson pone música, mismos elementos pero tono diametralmente opuesto. Ordell saca un revolver de la guantera, comprueba que está cargado, sube el volumen, gira la cabeza, dirige una mirada hacia el maletero, sonríe sádicamente y arranca el coche. La gran importancia de todos estos preliminares está en que Tarantino sabe que los espectadores (recordemos que  ya era una estrella absoluta) esperan que la muerte sea sangrienta, violenta y explicita.


Plano a ras de suelo y vemos el coche alejarse a la vez que cada vez escuchamos más lejana la música,( el uso de música diegética es importantísimo en esta secuencia) hasta que ésta es inaudible, el coche dobla la esquina y desaparece. La cámara comienza a desplazarse lentamente hacia la izquierda y a elevarse en un suave movimiento de grúa, dejándonos ver una especie de descampado urbano. Vemos aparecer los faros de un coche y comienza a sonar la música otra vez, aumentando de intensidad a medida que se acerca el coche, sabiendo de este  modo que se trata del coche de Ordell y que simplemente ha doblado la esquina. La cámara sigue fija en la altura viendo el coche a una considerable distancia, se apagan las luces del coche, la música se para, intuimos que Ordell se baja del coche, pues el plano es lejano y es de noche. Oímos a Beaumont gritar:" ¡Coreanos de mierda!" y oímos, casi inmediatamente, dos disparos, mientras vemos dos estallidos de luz en la lejanía. La cámara inmóvil, en la misma posición. Ordell sube al coche, lo arranca, vuelven a sonar "Strawberry letter 23", el coche se aleja. Beaumont está muerto. Tarantino lo ha rodado todo de una manera elegante, sin énfasis, jugando de manera maravillosa con la imagen y el sonido, con las distancias, con el punto de vista y lo que es más importante, descoloca al espectador, sorprendiéndolo, tirando por tierra las expectativas de los que acudían a las salas a ver otra "película violenta de Tarantino".

A.H.

viernes, 29 de noviembre de 2013

PUNCH-DRUNK LOVE. EMBRIAGADO DE AMOR. Paul Thomas Anderson. 2002.

EL NIÑO Y EL RACORD.


Punch-drunk love es una película que descoloca no tanto, como se ha dicho en un nutrido número de ocasiones, por la interpretación de Adam Sandler, que se aleja  de su imagen habitual en numerosas comedias intrascendentes, sino, sobre todo, por su voluntaria apuesta de no decantarse por la comedia ni por el drama. El personaje de Barry roza el patetismo en numerosas ocasiones, produciendo carcajadas en algunas y despertando compasión  en otras.  Resultaría un experimento curioso el filmar las reacciones de los espectadores en un pase de Puch-drunk love, seguramente algunos se carcajearían en una escena que a otros les parecería profundamente dramática. Una arriesgada apuesta de Anderson, por la indefinición genérica, cambios de tono, uso de la música...que la aleja del cine mainstream así como del resto de su filmografía.

En un momento cerca del comienzo de la película a Barry (Adam Sandler) le invitan al cumpleaños de una de sus ¡siete! hermanas. Hasta ese momento el tono de la película es bastante ligero, no sabemos gran cosa del personaje de Barry salvo sus rarezas y timidez, así como su desplazamiento dentro de su familia (es el único hijo varón). En la fiesta de cumpleaños las hermanas se meten constantemente con Barry, le dicen que si se acuerda cuando era pequeño que le llamaban "mariquita" y se cabreaba. Una vez llegó a tirar un martillo contra la ventana, comenta una de ellas. Toda la secuencia está planificada para que el espectador sienta el mismo agobio que siente Barry, con las hermanas y cuñados de Barry entrando en el encuadre y acosándolo con preguntas estúpidas. El uso de la banda de sonido hace que se oiga constantemente un incomodo murmullo de diálogos superpuestos que conscientemente agobia también al espectador. Algo parecido a lo que Anderson y su compositor (Jon Brion) consiguen con la música a lo largo de todo el metraje, es molesta y cargante por momentos, siempre acorde con el estado emocional de Barry).



Al final, Barry queda aislado del resto de invitados, encuadrado en un plano frontal, solo en el encuadre, mirando a un lado y a otro agobiado. De fondo seguimos oyendo el murmullo de varias conversaciones superpuestas, hablando cada vez más alto, incomodandonos. Cambio de plano, vemos lo que mira Barry, mira a todos los invitados, que se van distribuyendo por el perímetro de la mesa para cenar, cada vez halando más y más alto. Entonces se produce un detalle de dirección que siempre me ha maravillado, y  que me plantea la duda de si es consciente por parte de Anderson o fruto de la casualidad. Uno de sus sobrinos mira a cámara dos veces, como expectante de que algo va a suceder. Acto seguido Barry en un ataque de ira rompe tres lunas de cristal de la puerta . El niño estaba mirando a Barry y era el único que se daba cuenta de que Barry iba a estallar. Esta planificación me parece interesantísima pero dudo que fuese premeditada, porque en el siguiente plano el niño aparece sentado en el lateral de la mesa, en un evidente fallo de racord.


 Lo que hace pensar que sus miradas no son dirigidas si no fruto de la casualidad o de la inquietud, o seguramente sabía que había que girarse y estaba inquieto esperando la orden. ¿Quién sabe? A veces lo sutil y enigmático es fruto de la casualidad, y sin ese fallo de racord estaría alabando el cuidado delicado de Anderson para la puesta en escena.

domingo, 10 de noviembre de 2013

UNA CARA CON ÁNGEL. Stanley Donen. (1957).

EL SOMBRERO MÁGICO.



El planteamiento y desarrollo de "Una cara con ángel" no puede ser más sencillo y manido. Un fotógrafo de una importante revista de moda se topa con una muchacha que trabaja en una librería. Ante el potencial que el fotógrafo y la dirección de la revista ven en ella, la convencen para que haga una sesión fotográfica en Paris para la revista. Las dudas de ella, más interesada en temas intelectuales y la consabida historia de amor con el fotógrafo serán los ejes sobre los que se desarrolle la trama.


Lo que más me ha llamado siempre la atención es que pese al tono ligero de la propuesta, los ataques a la intelectualidad francesa de la época son constantes, el existencialismo y sus seguidores son ridiculizados en numerosas ocasiones, decantándose abiertamente por el mundo lleno de frivolidad de la moda y despreciando a beatniks y diletantes sartrianos. No recuerdo muchas propuestas (y mucho menos en los años cincuenta) que osasen arremeter de ese modo contra el movimiento existencialista.
El otro aspecto más destacable de la propuesta es bastante afín a Donen, y es el magnífico uso del color (Ray June en Technicolor) y el formato panorámico (Vistavision).
Jo Stockton (Audrey Hepburn) se queda sola en la librería donde trabaja, todo está en desorden pues los miembros de una revista han improvisado una sesión de fotos, dejando todos los libros desperdigados fuera de sus anaqueles. Hábilmente, la librería y el vestuario de Audrey Hepburn tienen tonos marrones y grises, simbolizando de esta manera la vida aburrida que lleva Jo y consiguiendo que la entrada del mundo de la moda, con sus colores vivos y continuo movimiento de modelos, fotógrafo, ayudantes de vestuario, maquilladores ... contraste con la quietud de la librería y los colores irrumpan en escena.  Parece que una película en blanco y negro se vaya coloreando gradualmente.


Cuando el torbellino del mundo de la moda desaparece de escena, Jo queda de nuevo sola, con sus libros, todo de nuevo es gris y comienzan a sonar los primeros acordes de "How long has this being going on?", de George e Ira Gershwin, que Jo empieza a cantar. Continúa cantando y moviéndose en plano medio, lentamente por la librería. De repente, se topa con un sombrero que se ha dejado olvidado el equipo de la revista. El sombrero es naranja, amarillo y verde (diseñado por Edith Head), y el contraste con el decorado hace que no despeguemos la vista de él, es un elemento extraño e irreal en ese decorado. Jo lo coge, lo acaricia, y camina con él en la mano. Se acerca a un espejo y al ponérselo en la cabeza la vemos reflejada. El sombrero, que por la puesta en escena se convierte en un elemento mágico, la trasporta al otro lado del espejo, a una realidad llena de color. Jo corre, salta,  juega con el sombrero y lo que nosotros percibimos es que el sombrero parece tener vida  propia, qué es el sombrero el que guía los movimientos de Jo, y no al revés. Música, fotografía, vestuario, actriz, decorado, director, todo en armonía en una secuencia para crear un momento mágico.



Al terminar la canción Jo se mira en el espejo, con cara triste se quita el sombrero y lo arroja a un sillón, regresa del otro lado del espejo, todo vuelve a ser gris.

A.H.